Monóvar tiene un patrimonio campanero de 27 piezas, la más antigua del siglo XVII. Un inventario reciente ha catalogado campanas en ermitas y parroquias del municipio, entre ellas una de 1670 que podría ser declarada Bien de Interés Cultural. Se trata de la campana de la ermita de Sant Roc de la Romaneta, datada en torno a 1670 y atribuida al maestro fundidor Luis Castañer. El inventario también ha identificado otras piezas de gran valor, como la campana de la ermita de Santa Blai en Collao Azorín, fechada en 1754, y la de la ermita de Santa Bárbara, fundida en 1757.
TORRE DEL RELOJ
Es el edificio más característico del municipio. Se trata de una torre exenta de más de 18 metros de altura, se construyó completamente separada de cualquier iglesia o ayuntamiento, con el único fin de albergar el reloj de la ciudad y sus campanas para regular la vida civil.
Fue levantada en 1734 sobre las ruinas de una antigua fortificación o alminar árabe (la zamoha). Con su edificación las autoridades civiles buscaban marcar el poder municipal frente al eclesiástico. Las campanas del reloj dejaron de sonar en 2021 para a restauración de la torre.
CAMPANARIO IGLESIA SAN JUAN BAUTISTA
Cuenta con las denominadas como Santa Caterina (1971), La Xiquitica (1940), Cristo Rey (1963), San Juan Bautista (1963) y Mare de Deu del Remei (1940). Hablaremos de varios datos históricos y anécdotas reseñables. La de mayor diámetro es la de la Mare de Dèu del Remei con 124 cm.
El 26 de noviembre de 1995 la campana de Santa Catalina con 400 kg de peso se desprendió de sus soportes mientras repicaba, cayendo directamente sobre la calle Mayor e impactando contra el coche del propio párroco Don José,
El badajo de la campana de Santa Catalina en la iglesia de San Juan Bautista de Monóvar se desprendió el Domingo de Ramos del año 2013 desde la torre del campanario (a unos 40 metros de altura) al filo de las once de la mañana, quince minutos antes de que se iniciase la bendición y procesión. Por fortuna, no se produjo ningún daño personal, pero la zona fue acordonada y los técnicos ahora deben inspeccionar lo sucedido para determinar las causas del desprendimiento. El lugar donde cayó el badajo de la campana fue después una zona de peregrinación de curiosos, que se han acercado al perímetro acordonada para ver lo sucedido. La mayoría de la población conoció la noticia al llegar la procesión del "burret" a la iglesia. Después del incidente, la Policía Local acordonó la zona y se procedió a cubrir con una red la torre de la iglesia, al tiempo que se recomendó al sacristán que se dejaran de tocar las campanas. Unos quince minutos antes de la procesión y la bendición del Domingo de Ramos (que se inició en la iglesia del Exconvento), el poderoso hierro móvil y suspendido, que golpea a la campana creando el particular sonido, caía en la calle Mayor. La vara de hierro puede pesar entre 10 y 15 kilos. El incidente a penas dejó huellas en la vía pública, únicamente dos muescas sobre la pared en la que ha rebotado. Ninguno de los viandantes sufrió percance alguno en una calle muy transitada en una mañana de domingo, y más con las celebraciones. Según relatan algunos vecinos, minutos antes de que se produjera el suceso se encontraban algunos niños jugando en la plaza. Por ello, los vecinos se atrevieron a calificar este hecho de "milagroso".
También se conservan matracas sobre vigas de fusta.

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