Estreno: Sábado 21 de marzo de 2026, 19:30 h
Otras representaciones: Viernes 27 de marzo, 19:30 h / Domingo 29 de marzo, 16:00 h / Sábado 11 de abril, 19:30 h / Jueves 16 de abril, 19:30 h /
Domingo 7 de junio, 18:00 h / Viernes 26 de junio, 19:30 h, último concierto
Teatro Estatal de Wiesbaden
Dirección musical:
Pablo TaubitzDirección, escenografía, vestuario:
Hoffegut:
Compañero adivinador:
Voz de Zeus y Águila:
Prometeo:
Abubilla
Ruiseñor:
Zapatillas de valla:
1. Acelerador:
2. Acelerador:
Flamenco:
Los magnates Ratefreund y Hoffegut ven un gran potencial de ganancias en su ciudad utópica, el País de las Nubes. Movilizar a las aves para su causa es un medio para un fin; su destrucción a manos de los dioses no es más que un daño colateral. Entre temas antiguos y música romántica tardía, la ópera de Walter Braunfels se cierne como una mordaz crítica social sobre un reino entre el cielo y la tierra. El director Ersan Mondtag regresa a Wiesbaden tras el éxito de "Double Serpent" —invitado al Theatertreffen de Berlín de 2025— no solo como director, sino también como impulsor de la espectacular escenografía.
La historia puede que no llame demasiado la atención del público de hoy, pero la partitura es un maravilloso ejemplo de orquestación postromántica muy en la línea de Richard Wagner y el sentido melódico de Braunfels consigue momentos excepcionales de lirismo.
Walter Braunfels (1882-1954) es uno de esos compositores celebrados en su época a los que la historia ha silenciado. Hubo que esperar a la década de 1990 para redescubrirlo, lo mismo que a Alexander von Zemlinsky, Erich Wolfgang Korngold, Viktor Ullmann, Hans Krása… A pesar de sus éxitos, todos ellos desaparecieron del cartel con la llegada del III Reich, que los clasificó como “degenerados”, porque eran judíos o porque estaban fuera de los criterios estéticos nazis. Después fueron relegados a partir de 1945 por los serialistas que, inventándose otro tipo de coacciones, hacían tabla rada del orden tonal, al que juzgaban como elemento que conducía a la dictadura y al ultraconservadurismo.
Vorspiel und Prolog Partitura
Alejado de la escuela de Schoenberg, Braunfels se halla en el mismo plano que el posromanticismo. Fue un alemán al que se clasificó como degenerado después de negarse a componer el himno de la Alemania hitleriana, y además por tener un cuarto de sangre judía por parte de su padre. Y, aunque era un protestante convertido al catolicismo, se prohibió su obra ya en 1933, justo cuando era muy popular.
La música con exacerbada armonía es de una expresividad paroxística, impregnada de naturalismo panteísta. Los cuatro papeles centrales son un Ruiseñor, cantado por una soprano coloratura; Buenaesperanza, tenor heroico; Fielamigo y Prometeo, dos barítonos-bajos. Dos ciudadanos cansados de la compañía de los hombres se refugian en el reino de los pájaros. Les convencen para que construyan su ciudad ideal y se convierten en dueños del cielo al interceptar el humo de los sacrificios que los humanos elevan a los dioses como tributo. Zeus los castiga con una tempestad que destruye su ciudad, lo que los lleva a regresar entre los humanos…
Acto uno: Los dos mimados habitantes de la gran ciudad, Ratefreund y Hoffegut, buscan el reino de las aves para dedicarse por completo al arte y dejar atrás sus distracciones. La abubilla, rey de las aves, los recibe a regañadientes, pues busca principalmente paz y tranquilidad. El ingenioso y ávido de poder, Ratefreund, idea un plan para una ciudad fortificada en el cielo llamada Tierra del Cuco de las Nubes. Esta residencia debe ser tan magnífica que asegurará el dominio de las aves sobre dioses y humanos, pues el humo de los sacrificios del que dependen los cielos ya no podría elevarse. Intrigado, la abubilla reúne a su gente para discutir el plan. Al principio, los oponentes dominan, ya que muchas aves han tenido muy malas experiencias con los humanos. Pero finalmente, la voluntad de poder prevalece, el entusiasmo se extiende y todas las tareas necesarias para la construcción, desde la obtención de mortero hasta el suministro de agua, se distribuyen entre las aves.
1: Ach, der Zeit, wir ziehen fortan nicht zum oper
Acto dos : En una noche de luna llena, el sensible Hoffegut se encuentra con el ruiseñor y queda hechizado por su canto. Para él, es un símbolo poético tanto de infinito como de inmortalidad. La imponente ciudad de las aves finalmente se construye, y todos los involucrados están eufóricos por el éxito. La paloma y el tórtolo son la primera pareja en entrar bailando en la fortaleza. Aparece un hombre salvaje y adusto, que se revela como Prometeo. Advierte a las aves de las consecuencias de su orgullo. Zeus, el padre de los dioses, aún duerme, pero al despertar, su ira será terrible. Como prueba, Prometeo relata su propio destino: fue encadenado a una roca sobre la espuma del mar tras traer el fuego a la humanidad. Al menos Zeus, en su misericordia, lo había perdonado. El astuto Hoffegut permanece impasible ante Prometeo e incita a las aves a la guerra contra los dioses, asegurándoles que sabrán defenderse. Se levanta una ráfaga de viento, comienza la batalla, que culmina con la destrucción total de la Tierra del Cuco Nube. Los pájaros se ven obligados a reconocer la inalcanzable grandeza de los dioses. Imperturbables ante este trágico final, Ratefreund y Hoffegut regresan a su ciudad. Ratefreund ya añora las comodidades del hogar, mientras que Hoffegut piensa en el ruiseñor, quien, según él, es el único que hizo que el viaje al mundo de las aves valiera la pena.
Al comienzo del acto II la atmósfera es comparable a la de la gran escena del Emperador de La mujer sin sombra de Richard Strauss. Pero es imposible que uno se haya inspirado en el otro, ya que las dos óperas se compusieron paralelamente… La tempestad bucea en El holandés errante y la penúltima escena en el final de El ocaso de los dioses, mientras que el finale está cerca de Ariadna en Naxos y el tono general anuncia la música de películas en la estética hollywoodiense de Korngold…
Act 2: Si ist die alles denn gewesen, wie?
SOBRE EL COMPOSITOR WALTER BRAUNFELS
Compositor alemán nacido en Fráncfort del Meno. Como a su ilustre colega Paul Hindemith, le tocó vivir un doble exilio. A uno por "artista degenerado" y al otro por judío, los nazis los prohibieron y durante la dictadura hitleriana se convirtieron en autores de músicas inescuchables. Luego, al retornar a Alemania, ambos se encontraron con que el triunfo de la vanguardia atonalista los había desterrado simbólicamente al limbo de los compositores anticuados. Braunfels volvió a enseñar, como antes de Hitler, en el conservatorio de Colonia, pero se tardó medio siglo, cuando ya había muerto, en reconsiderar a quien supo cosechar en su momento aprobaciones de especialistas y plateas con óperas como Los pájaros (según Aristófanes) y La Princesa Brambilla (según ETA Hoffmann). En 1922 hizo pública su conversión a la fe católica, aunque de nada le valió ante los prejuicios raciales del nacional-socialismo, pero ha quedado su obra Te Deum (1921), como testimonio de aquel acontecimiento. Perteneciente al orbe de la liturgia católica, la partitura tiene, sin embargo, una suerte de religiosidad dramática, existencial y angustiosa que la sitúa, en general, en el cuadro de la música sacra del siglo XX.
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