Hessisches Staatstheater Wiesbaden (Grosses Haus).
ESTRENO 17 DE JUNIO. SIETE MENOS CUARTO DE LA TARDE
OTRAS REPRESENTACIONES: 19, 21 y 23 de junio.
En italiano. Con subtítulos en alemán e inglés
Orquesta Estatal de Hesse,
Coro del Teatro de Wiesbaden,
Dirección: Marie-Ève Signeyrole.
Director de Orquesta: Leo McFall.
Trailer
Compuesto: 1789
Duración: 180 minutos
Orquestación: 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 2 trompetas, 2 timbales, clavicémbalo, cuerdas, coro y solistas
RNE Gran Repertorio
Es la última de las tres obras maestras en que colaboraron Mozart y da Ponte: La Noche de Fígaro (1876), Don Giovanni (1787) y a final Cosi fan Tute (1790). Es un drama giocoso que recupera un tema de la mitología griega recogida en las Metamorfosis de Ovidio: Céfalo y Procris. Se estrenó en el Burgtheater de Viena el 26 de enero de 1790 dirigida por el propio compositor como era costumbre en la época. El emperador José II murió el 29 de febrero de ese mismo año sin poder ver ninguna representación de la ópera que había encargado.
Trama: El cínico Don Alfonso no cree en promesas de amor ni en votos de fidelidad. Hace una apuesta con dos amigos, decidido a demostrar que sus prometidas les serán infieles en un solo día. Se suceden intrigas, juegos de seducción y turbulencias emocionales. amistad y amor, en busca de sí misma.
Obertura. Filarmónica de Berlín
En los compases finales de esta sección (compases 11-14), el oboe y los vientos enuncian una cadencia melódica muy específica. Esta frase exacta reaparecerá más tarde en el segundo acto de la ópera cantada por los tres personajes masculinos (Don Alfonso, Ferrando y Guglielmo) con las palabras que dan título a la obra: "Co-sì fan tut-te" Los acordes que acompañan forman una progresión I-IV-V-I, en la cual el IV grado está desdoblado en dos acordes (1ª inversión y estado fundamental) y el V mediante un retardo de 4ª (sus4).

Algunos críticos hablan de simetría geométrica: dos hombres enamorados de dos hermanas, dos ficciones contadas casi a espejo, dos personajes cínicos y racionales,...José II era un "déspota ilustrado", por lo que la ópera contiene un tono moralizador y de sátira social. Siguiendo la tendencia clásica, Così fan tutte es simétrica en el número y características de los personajes –una pareja cómica frente a dos parejas de amantes-, y la historia se desarrolla en 24 horas en Nápoles, respetando la unidad de tiempo, espacio y acción. La ópera también rechaza los amores heroicos de la mitología, y en su lugar, analiza el comportamiento humano con la frialdad de un experimento científico. Además, la vinculación de Mozart con la masonería hace que la simetría presente en esta ópera también tenga una simbología masónica: por ejemplo, el número 3, que representaba al hombre, se observa al principio de la ópera, que comienza con tres tercetos de tres hombres. Además las piezas musicales (duetos, tríos, cuartetos) están distribuidas geométricamente a lo largo de los dos actos para balancear con total exactitud las fuerzas vocales masculinas y femeninas.
El matemático Frank Harary ha explicado esta obra partiendo de la teoría de Grafos. Harary propuso representar mediante esta herramienta la intriga de obras literarias, en particular las relaciones amorosas contenidas en ellas. Por ejemplo, en el grafo de debajo, quedaría representada una relación entre cuatro personas, en la que la primera quiere a la segunda y a la tercera –amor no correspondido–, la segunda no está enamorada de nadie, la tercera no se decide por la segunda o la cuarta, y la cuarta adora a la tercera –amor correspondido–:

Dirigida por Marie-Ève Signeyrole, la puesta en escena integra a 20 parejas del público en el escenario cada noche como parte de un experimento social. La nueva escenografía siempre sorprende. La obra se centra en la intimidad, la fidelidad y la manipulación: una velada operística que no solo permite al público observar, sino que también lo pone a prueba.Y la velada no comienza en la platea, sino entre bastidores. Vestuario, pasillos, miradas: todo atrae a los participantes . La distancia desaparece. Y ese es precisamente el quid de la cuestión: el teatro no solo busca complacer, sino también inquietar. Signeyrole logra un enfoque ingenioso e inquietante a la vez. No utiliza el formato como un simple truco, sino que obliga a la ópera a cuestionarse a sí misma.