AUDITORIO KUURSAL DONOSTI
19 DE AGOSTO DE 2026 OCHO DE LA TARDE
La capital donostiarra acoge la Quincena Musical, el festival de clásica más antiguo de España y uno de los más veteranos de Europa desde sus comienzos, en 1939.
Euskadiko Orkestra
Bilbao Orkestra Sinfonikoa
Erik Nielsen dirección
Orfeón Donostiarra
(Txomin Maidagan, director invitado del coro)
Easo Abesbatza
(Gorka Miranda, director del coro)
John Matthew Myers tenor
PROGRAMA
Hector Berlioz
Gran Misa de Muertos “Réquiem” op.5
Se trata de una obra de gran aparataje que reunirá sobre el escenario cerca de cuatrocientas personas. Siguiendo las instrucciones del gran compositor francés -un tanto dado a obras multitudinarias- para su arrollador y brillante Réquiem de fuertes contrastes entre lo íntimo y lo colosal, se reúnen dos orquestas y dos coros para llevar a escena esta obra apabullante.
Berlioz escribió su Réquiem con un espacio específico en mente - la catedral de San Luis de los Inválidos en París. La catedral fue construida como parte de los Inválidos, un hospital para veteranos discapacitados del ejército diseñado por Libéral Bruant y completado en 1677. La nave abovedada de la catedral, con galerías sobre sus pasillos laterales, presentó un desafío acústico a Berlioz, y su tamaño le animó a usar fuerzas de ejecución masivas. Desplegó 188 instrumentistas y 210 coristas a San Luis de los Inválidos para su primera actuación el 5 de diciembre de 1837. En una nota al pie de la partitura publicada, Berlioz escribió que esos números eran sólo relativos; si el espacio lo permitía o lo requería, el coro y la orquesta podían ser doblados o triplicados.
Antes de Berlioz, los timbales se usaban principalmente en parejas para marcar el ritmo y reforzar la tónica y la dominante de la pieza. Al juntar 16 timbales afinados en notas distintas, Berlioz logró tocar acordes completos de percusión. Incluso en momentos más silenciosos de la obra, como en el Hostias, utiliza sutiles redobles de timbales en pianísimo para crear una atmósfera misteriosa, flotante y casi fantasmal
El Réquiem de Hector Berlioz es famoso en la historia de la música por incluir una de las secciones de percusión más masivas y revolucionarias jamás escritas, requiriendo ocho pares de timbales interpretados por ocho timbaleros simultáneamente. Berlioz especifica detalladamente el uso de baquetas de madera, de fieltro y de esponja para lograr diferentes texturas, ataques y niveles de oscuridad en el sonido. El uso más célebre de esta descomunal sección de percusión ocurre en el movimiento del Dies Irae, específicamente en la sección del Tuba Mirum. En este punto, que evoca el Día del Juicio Final, los timbaleros entran con un estruendoso redoble polifónico que acompaña a cuatro grupos de metales (trompetas, trombones y tubas) situados en las cuatro esquinas del escenario o de la iglesia. El efecto no es un ruido caótico, sino un acorde masivo y rodante de timbales que literalmente hace temblar la sala de conciertos para sumergir al público en una experiencia tridimensional.


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