VIERNES 23 DE OCTUBRE
De diez a once y de 11,30 a 12,30: Concierto de cojines para escolares.
De 18 a 19;30 Concierto después del trabajo
Orquesta estatal de Hesse dirigida por Leo McFall
Romeo y Julieta, Op. 64 es un célebre ballet compuesto por Seguei Prokofiev ente 1935 y 1936 basado en la obra de W Shakespeare. Está considerada como una de las obras maestras de la música del siglo XX y de la historia del ballet, célebre por su intensa carga dramática y su brillante instrumentación. Es un ballet en tres actos presentados con trece escenas, incluyendo prólogo y epílogo. El libreto es de Adrián Piotrovski, Serguéi Prokófiev, Serguéi Rádlov y Leonid Lavrovski quien es asimismo el autor de la coreografía.
La versión sinfónica de Romeo y Julieta, Op. 64 se refiere a tres suites orquestales que el compistor extrajo de su ballet. Ante los retrasos e inconvenientes políticos para estrenar el ballet completo en la Unión Soviética, Prokófiev arregló estas selecciones para que pudieran interpretarse en salas de concierto sin necesidad de bailarines. Prokófiev organizó la música en tres suites independientes, combinando escenas de diferentes actos del ballet original por criterios puramente musicales más que cronológicos.
Después de que los directores del Ballet Bolshoi de Moscú leyeran la partitura y declararan que era "imposible de bailar", Prokofiev, en un ataque de furia, extrajo dos suites del ballet en 1936. Adivinando -correctamente- que las suites crearían una demanda para escuchar la obra en su totalidad, Prokofiev pronto tuvo el placer de ver al Bolshoi y a su acérrimo rival, el Ballet Kirov de Leningrado, disputarse el derecho a la primera producción. El honor de la primera representación soviética recayó en el Kirov el 11 de enero de 1940, unos dos años después de que Romeo y Julieta se estrenara mundialmente en Brno, Checoslovaquia, en diciembre de 1938.
Es una estructura musical y emocional cuidadosamente moldeada en la que la música no sólo está íntimamente relacionada con la acción escénica, sino que también es una construcción dramática autorreferencial que puede valerse por sí misma. Combina melodía slíricas que retratan la ternura de Julieta y el amor entre los jóvenes con ritmos intensos y contrastes que dan vida a la rivalidad entre las familias, las escenas de combate y drama inevitable.
Prokófiev implementa una red de motivos conductores asociados a conceptos psicológicos o personajes concretos. A diferencia del leitmotiv wagneriano, el autor utiliza temas fijos extensos y melódicos que cambian su instrumentación y armonía según el drama. El lenguaje musical oscila entre un lirismo tonal muy puro (la escena del balcón) y una disonancia rítmica agresiva (el conflicto familiar). Utiliza modulaciones inesperadas hacia tonalidades lejanas, un sello de su identidad estilística.Los movimientos de confrontación física se sustentan en patrones rítmicos obstinados y punzantes que acentúan la violencia inherente de Verona.
Prokófiev amplió la orquesta sinfónica convencional introduciendo timbres inusuales para dotar a la partitura de un carácter dramático específico:
El Saxofón Tenor: Usado frecuentemente para dar calidez lírica a los temas románticos, desvinculándolo de su rol tradicional en el jazz.
La Viola d'Amore o Mandolina: Evocan el color instrumental del Renacimiento italiano y la ambientación urbana de Verona.
Caja Tenor y Percusión Pesada: Encargadas de añadir un sonido seco, militar y amenazante a las marchas de las familias aristocráticas
La inocencia y la alegría juvenil de Julieta se reflejan en ‘La joven Julieta’, una música que captura con delicadeza su espíritu adolescente y su sensibilidad frágil. Por su lado, ‘Madrigal’ es el nombre de otra tierna y lírica pieza, que acompaña el primer despertar del amor de Romeo hacia Julieta mientras la espía durante el baile en casa de los Capuletos. El pomposo ‘Minueto’, de aire rimbombante y burlón, es seguido inmediatamente en el ballet por ‘Máscaras’, y en ellos se evoca el ambiente de la entrada sigilosa de Romeo, Mercucio y Benvolio al territorio enemigo. La música de Romeo y Julieta describe la conocida escena del balcón donde Romeo —escondido en el jardín de los Capuletos— observa a Julieta en su balcón y escucha cómo ella expresa su amor por él. De manera particularmente emotiva, la delicada arpa y los violines con sordinas generan una expectante quietud. Tras la entrada conmovedora de Romeo en la cuerda, Julieta le responde en la afable flauta, retratando instantes extáticos del amor apasionado y frágil de los protagonistas antes de que la música se desvanezca en el sosiego de la noche.
En el desenlace del Acto II, la ‘Muerte de Tebolado’, el drama se intensifica, alcanzando cotas de frenesí rítmico y brutales disonancias que capturan toda esta secuencia de eventos trágicos. La acción comienza con una pelea turbulenta que desemboca en la muerte de Mercucio a manos del iracundo Teobaldo. Posteriormente, un Romeo exasperado, en busca de justicia por su amigo, se enfrenta a este Capuleto en un feroz duelo marcado por un contundente uso de la percusión. Este enfrentamiento concluye con la caída de Teobaldo, cuya agonía queda reflejada en los sombríos timbales y maderas. Finalmente, los solemnes golpes de los timbales acompañan el traslado del cuerpo, mientras un tema cargado de tensión anuncia la lóbrega cadena de eventos que seguirá, marcando el comienzo del fatídico desenlace de los amantes. ‘Romeo y Julieta antes de la partida’ transmite con profundidad la pasión de la pareja, al tiempo que presagia la tragedia inminente. En el sobrecogedor ‘Romeo en la tumba de Julieta’, la desolación se apodera de toda la atmósfera sonora. Un taciturno contrafagot, como si emergiera desde las profundidades, se ve apagado por las cuerdas. Sobre estas, un flautín sostiene una nota aguda, mientras violonchelos y clarinetes laten con un pesar profundo que parece provenir desde ultratumba.
El ballet termina con ‘La muerte de Julieta’, un Adagio donde la joven despierta para descubrir a su amado sin vida y toma la decisión de unirse a él. Prokófiev plasma la magnitud de esta desdicha con una intensidad desgarradora, retomando elementos musicales de ‘La joven Julieta’ mientras todo se desvanece lentamente —reflejando la inevitabilidad de su destino— hacia el mutismo absoluto.




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